Óptica Soriano, centro especializado en ojo seco.

El ojo seco es una patología cada vez más frecuente que afecta aproximadamente al 25% de la población y que puede manifestarse de diferentes formas en cada paciente. En muchos casos provoca visión borrosa o inestable, que no mejora completamente con las gafas. Esta mala visión suele ser momentánea y puede mejorar tras parpadear con frecuencia o utilizar lágrimas artificiales.

Se trata de una enfermedad multifactorial, en la que influyen diferentes factores. Por un lado, existen factores propios del paciente, como enfermedades autoinmunes, cambios hormonales, el sexo o el envejecimiento.

Por otro lado, también intervienen factores externos o ambientales, como el uso de aire acondicionado o calefacción, la contaminación, la radiación solar, el frío o el viento seco, así como el uso prolongado de pantallas digitales, cada vez más habitual en nuestra vida diaria.

Topógrafo corneal con módulo específico para ojo seco, con el que realizamos una batería de pruebas que nos permite detectar la causa o las causas de la sequedad ocular y establecer las pautas del tratamiento más adecuado para cada paciente.

Síntomas del ojo seco

Los síntomas más frecuentes del ojo seco suelen ser:

  • Escozor y picor.
  • Lagrimeo frecuente o espontáneo.
  • Necesidad de frotarse los ojos.
  • Dificultad para abrir los ojos por la mañana.
  • Sensación de arenilla al despertar.

Cuando el síndrome de ojo seco empeora, pueden aparecer otros síntomas como:

  • Sensación de cuerpo extraño en el ojo.
  • Fotofobia o sensibilidad a la luz.
  • Dolor ocular.
  • Visión borrosa.
  • Ojo seco al despertar.

Consejos útiles para aliviar y mejorar los síntomas del ojo seco

  • Evitar la exposición directa al aire acondicionado, al viento o a ambientes con baja humedad.
  • Ventilar con frecuencia la vivienda o el lugar de trabajo.
  • Evitar la exposición al humo del tabaco.
  • Utilizar gafas de sol con filtros UVA y UVB para proteger los ojos.
  • Mantener una alimentación rica en vitaminas A, B3, B6 y B12, así como ácidos grasos omega-3 y omega-6 (presentes en pescado azul, frutos secos, frutas y legumbres).
  • Usar lágrimas artificiales específicas de forma regular según recomendación profesional.

Gracias a la investigación y al avance de la tecnología, hoy en día es posible realizar un diagnóstico preciso y aplicar tratamientos personalizados para cada tipo de ojo seco.